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Camino al Draft 2021

Los Ravens deben tomar más riesgos

Lamar Jackson necesita mejores receptores, para explotar sus talentos. Los Ravens no pueden depender de sus piernas y de una sólida defensiva que comienza a envejezer

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Ravens riesgos

Texto: David Andrade

Los Baltimore Ravens apuestan en mantener su identidad, esa de ser un equipo sólido y compacto en la defensiva, pero al hacerlo se olvidan que tienen un talento único en la ofensiva: Lamar Jackson.

Al hacer un repaso y una evaluación de las armas con las que cuenta Jackson y haciendo una comparación justa con otros quarterbacks jóvenes, resulta que Marquise Brown, Willie Sneed, Miles Boykin y algunos novatos que llegaron en 2020, no crean un peso significativo a favor de los Ravens. Lamar Jackson sigue disparando con “pistolas de juguete” mientras que otros cuentan con “armamento bélico”.

El experimento Dez Bryant fracasó. Les dio una esperanza a los aficionados creyendo que con Jackson iban a ver un espectáculo, pero Dez casi no participó y su hambre de ser el Regreso del Año se quedó solo en un deseo y en videos de prácticas.

¿Qué queda como lección para Greg Roman, el coordinador ofensivo?

Que teniendo un veterano de pesos pesados y un Marquise Brown molesto y quejándose de que las jugadas ofensivas no pasan más allá de las alas cerradas se empezó a reflejar su falta de ideas y jugadas para explotar el talento de Jackson. Si bien es verdad que su arma principal son sus piernas y el quiebre de cintura, si no se rompe esa idea de que “Lamar no puede lanzar”, John Harbaugh y Greg Roman se podrían arrepentir si no se arriesgan a verlo como un verdadero quarterback.

Marquis Brown se vio frustrado la temporada pasada por no tener mayores oportunidades por la vía aérea.

Hay que recordar que en el Scouting Combine del 2018 Lamar se negó en realizar las 40 yardas porque en su mente siempre estuvo presente que lo vieran como un QB y no como aquel muchacho veloz y elusivo.

Un golpe de oportunidad

La temporada baja golpeó al staff de coaches de los Ravens con la partida de 7 integrantes, destacando la salida de David Culley, quien a sus 65 años recibió la oportunidad de ser head coach con los Texans. ¿Afectará la partida de los otros coordinadores al momento de reclutar jugadores? O les dará ese refresh que el equipo necesita.

Un sueño imposible

Los aficionados en Baltimore siguen soñando con que lleguen receptores de la talla de Julio Jones, DK Metcalf o DeAndre Hopkins, pero pasaron los primeros días de la agencia libre y, aunque sonó el nombre de Kenny Golladay, terminó en New York con los Giants.

El brazo de Lamar Jackson también pueda aportar, además de su elusividad con las piernas y su corte de cintura.

Se barajan nombres como Mike Williams de los Chargers, lo que representa un boleto de salida para Orlando Brown Jr., quien explora el mercado de trueque, pues desea seguir como tackle izquierdo y esos dólares que ofrece la posición. Otra opción es buscar a Antonio Brown, quien sigue en el mercado o explorar opciones como Sammy Watkins, quien pasó de visita, pero quien tiene un historial de lesiones.

La protección a Jackson mejora con la renegociación de Nick Boyle, uno de los mejores TEs en cuestión de bloqueo, y el regreso de Ronnie Stanley, el tackle izquierdo titular, tomando en cuenta que la partida el año pasado de Marshall Yanda dejó un hueco importante difícil de llenar.

Se terminó el mito

Patrick Queen tiene el talento para hacer jugadas grandes en la defensiva.

Con la llegada de Patrick Queen, de LSU, se rompió ese mito de que los Ravens no reclutaban a alguien proveniente de LSU por una creencia de Ozzie Newsome. Le llegó la oportunidad a Eric DeCosta, el gerente general, y tomó la decisión de draftear a Queen, a quien se le quiere dar la responsabilidad de ser el líder de la defensiva y ser quien cumpla con un rol al estilo Ray Lewis, pero son unos zapatos muy grandes de llenar y una presión grande. En su primer año, Queen demostró en varios partidos que es un jugador que puede aportar mucho, pero el resto de la defensiva no se está haciendo joven, los Calaias Campbell, Phernell McPhee, Derek Wolfe ya ven en el retrovisor sus mejores años.

En conclusión, los Ravens siguen con el gran pendiente de darle a Lamar Jackson un receptor con manos seguras y con hambre de gloria y un linebacker interior o un pass rusher para mantener esa identidad de ser un equipo físico en defensiva.

Hace falta que Greg Roman abra su cajita de sorpresas y que con su amigo John Harbaugh tomen los riesgos adecuados para que Lamar Jackson sea un QB de élite y no se le apague la chispa rápido como le pasó en su momento a RGIII, Michael Vick o Cam Newton.

EquipoBaltimore Ravens
Récord en 202011-5
Ofensiva total19 (363.1 yardas por juego) 7 (29.3 puntos por partido)
Defensiva total7 (329.8 yardas por juego) 2 (18.9 puntos por partido)
Tope salarial disponible17.7 millones de dólares
Posición en el Draft27
Altas en agencia libreTE Josh Oliver, G Kevin Zeitler, DL Derek Wolfe, LB Pernell McPhee
Bajas en agencia libreRB Mark Ingram, C Matt Skura, DE Yannick Ngakoue, DE Jihad Ward, LB Matt Judon.
Cortes potenciales

Ya se acerca el Draft y mientras en Baltimore se espera que los receptores con buenas condiciones, pero sin pulir, del año pasado exploten y se consagran, a Greg Roman le siguen recordando las joyas que llegaron a otros equipos y nombres de jugadores que podrían llevar a Lamar Jackson a otra dimensión si tuviera las armas adecuadas.