Nick Foles se tiene que vestir de héroe de Philadelphia

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PHILADELPHIA, PA.- Estaba listo para retirarse. Dejar el deporte que ama con tan sólo 26 años de edad. Lo que vivió Nick Foles con los Carneros de St. Louis en 2015 fue tan miserable que no tocó un balón durante ocho meses.

En Philadelphia, había estado en la cúspide de la grandeza, en el pico absoluto de su profesión. Su rating de pasador de 119.2 tan sólo dos años antes había sido la tercera mejor marca de todos los tiempos, mejor que lo que lograron Tom Brady o Joe Montana o Dan Marino.

Le había dado el título divisional a las Águilas, un juego de playoff en casa y la ventaja con 4:54 minutos por jugar contra los Santos de Nueva Orleans.

Drew Brees respondió en ese partido y los Santos ganaron. Y antes de recuperarse de esa derrota, Chip Kelly ya lo había empacado a St. Louis sin explicación alguna.

Los Carneros tenían un boquete en su línea ofensiva, ningún jugador espectacular en la posición de receptor abierto y un entrenador en jefe (Jeff Fisher) con mentalidad defensiva y que con la excepción de Steve McNair, no tuvo muy buen manejo de sus quarterbacks. Así el Experimento en los Rams fue un fracaso absoluto.

Las Águilas de hoy bien pudieran darse por vencidos. Ése es el consenso desde la lesión de Carson Wentz cuando se rompió el ligamento anterior cruzado de la rodilla en el partido ante los Carneros en el Coliseo de Los Angeles el 10 de diciembre. Wentz estaba teniendo una temporada de MVP.

El reserva era, hmmmm, Nick Foles, quien también pasó por los Jefes de Kansas City como reserva.

El entrenador en jefe de Philadelphia, Doug Pederson, comentó que su equipo se ha repuesto y levantado de la pérdida de un tackle izquierdo (Jason Peters), un corredor (Darren Sproles), un linebacker central (Jordan Hicks), un jugador clave de equipos especiales (Chris Maragos) y un pateador (Caleb Sturgis), así que perder un quarterback, prometió ese día, no sería distinto.

Esta situación, dijo en conferencia de prensa, es “la razón por la cual fuimos y obtuvimos a Nick Foles”.

Los números de Foles hasta el momento han sido los peores en su carrera. 54.0 por ciento de pases completos, 5.0 yardas por intento y rating de pasador de 77.7.

Los aficionados se pueden reir o cambiarle de canal o recordar varias pesadillas en Philly como Ronde Barber escapándose 95 yardas, o Donovan McNabb dándose por vencido en los minutos finales del Super Bowl XXXIX o Chip Kelly negociando a LeSean McCoy.

Los jugadores no hacen nada de eso, al hablar con ellos no te das cuenta que fuera un equipo al que le sacaron el corazón.

Ellos señalan a su defensiva, señalan a la magia de Foles en 2013, señalan la ventaja de jugar en casa. Sinceramente, ellos se ven levantando el Trofeo Vince Lombardi.

Pues su creencia comienza justamente este sábado a las 3:35 de la tarde al recibir a los Halcones de Atlanta en el playoff de la ronda divisional.

Fuera de las abuelas y familiares de los jugadores nadie, alrededor de la liga, está dándole a las Águilas mucha oportunidad de ganar tres juegos en fila. Incluso son el primer sembrado #1 que está desfavorecido en un partido ante el #6 y ante cualquier rival desde 1970.

Los jugadores saben esto, y claro, no les agrada.

“Siempre hay negatividad que tratan de poner dentro de este vestidor”, dijo Lane Johnson, tackle derecho All-Pro. “Lo usamos como motivación. Sabemos lo que la gente piensa de nosotros. Tenemos los elementos de nuestro lado. He visto a Nick hacer cosas grandes. Creo que se trata de ajustar el plan de juego a lo que hace bien. La capacidad ahí está”.

La fé en su quarterback hace eco en el vestidor.

Torrey Smith, receptor abierto: “Es un hombre que fue al Pro Bowl. Lanzó 7 touchdowns en un partido. Es el mismo hombre de siempre”.

Alshon Jeffery, receptor abierto: “Es un quarterback calibre Pro Bowl. Nick está listo para el reto. Estoy seguro que él escucha las dudas justo como todo los demás las escuchan”.

Beau Allen, tackle defensivo: “Todos tenemos mucha fe en Nick. Es un gran quarterback. No creo que nadie ha dudado de él en este vestidor”.

Nigel Bradham, linebacker: “Nick Foles conoce esta ofensiva bien y tiene la capacidad de manejarla en un nivel extremo”.

Foles puede forjar un legado, justo ahora y para siempre, en Philadelphia.

Gana tres juegos, eso es todo, y quizá le hagan una estatua de bronce junto a la de Rocky Balboa, le darán el Philly cheesesteaks de por vida y un estatus de culto en la ciudad.

Foles no se preocupa sobre el caos a su alrededor.

“Si algo malo ocurre en mi vida”, dice Foles, “voy a mantenerme calmado”.

A los días de que las esperanzas y los sueños quedaron rotos junto con esa rodilla de Wentz, en un espectacular en la autopista I-95 que cruza Philadelphia, estaba Nick Foles vestido con un gorro de Santa Claus con las palabras “Philly creen en ti… ST. NICK”.

Algo extraño para una base de aficionados eternamente pesimista que ha tenido 57 años sin un campeón de la NFL.

Wentz sumó 3,296 yardas, 33 touchdowns y sólo 7 intercepciones en 13 partidos, mientras que Foles tuvo

Torrey Smith dijo: “no veo razones porque Foles no pueda hacer algo como Joe Flacco”, citando su equipo de 2012 con los Cuervos de Baltimore que ganó el Super Bowl XLVII.

En 2013, Foles siendo titular de Philadelphia, tuvo 27 touchdowns por sólo 2 intercepciones.