Una intercepción Leon McQuay en los segundos finales dejó la mesa puesta para que Matt Boermeester conectara un gol de campo de 46 yardas y con ello los Trojans de USC se llevaron la victoria en el Rose Bowl 52-49 frente a los Nittay Lions de Penn State.

La edición 103 del tradicional Rose Bowl quedará marcada por el alto nivel de competitividad que mostraron ambos conjuntos y por la extraña llamada que mandó James Franklin, coach de Penn State, pues en lugar de dejar pasar el tiempo para mandar el juego a series extras, optó por poner a su quarterback a lanzar el balón. Su osadía le salió cara pues en un intento McQuay III interceptó el balón para que, jugadas después, Boermeester le diera el triunfo a su equipo, el número 25 en el Rose Bowl.

Sam Darnold, pasador de los californianos, tuvo una estupenda noche al finalizar con 33 pases completos de 53 intentos para 453 yardas y cinco envíos de anotación; Deontay Burnett también se lució con 13 recepciones para 164 yardas y tres jugadas de anotación.

c1ns5cxvqaajjffEl juego también quedó marcado por la ineficiencia de las defensivas pues USC terminó con 575 yardas totales y Penn State con 466.

El primer cuarto terminó a favor de los Trojans 13-0, marcador derivado de dos rápidas intercepciones que logró su defensiva. En el siguiente cuarto las ofensivas explotaron, mientras que USC sumó 14 puntos, los Nittay Lions sumaron 21 unidades.

La segunda mitad Penn State se destapó con tres anotaciones en apenas tres jugadas. La ofensiva de los Nittaty Lions necesitó sólo una jugada por serie para concretar tres touchdowns. En este punto parecía que el duelo estaba inclinado para los campeones del BigTen, sin embargo USC nunca aflojó el ritmo de juego con todo y que el cuarto concluyó 49-35 en su contra.

En los últimos 15 minutos por fin la defensiva de USC logró despertar ya que blanquearon al ataque de Penn. Por el contrario, su ataque obtuvo 17 unidades para revertir el marcador y quedarse con el triunfo.